Aniki.
El niño corría por el bosque tan rápido como sus cortas piernas le permitían. La oscuridad se extendía desde arriba, bajando por los troncos de los árboles como si de una sustancia se tratase, llenándolo todo de las sombras del atardecer, sumándose a las sombras de los árboles. Ruidos extraños comenzaban a surgir, señales de los animales nocturnos que habitaban entre los gigantescos habitantes del bosque. Cuanto más crecía la oscuridad, más intentaba correr el chico. Sin mucho éxito. Hacía tiempo que ya había alcanzado su velocidad máxima. Además, las ramas bajas y los arbustos que salpicaban su camino y con los que chocaba invariablemente, no ayudaban demasiado.
No estaba seguro de qué era lo que le perseguía. Apenas había atinado a vislumbrar una forma negra y grande antes de escuchar un gruñido bajo y potente y salir corriendo sin pensarlo. Sólo escuchaba el ruido que producía ese algo que le perseguía: sus gruñidos, las ramas que rompía a su paso
Tenía muy claro que no era algo que fuera a tratarlo bien si lo alcanzaba.
Por eso corría.
De vez en cuando volvía la cabeza para ver si lo que le perseguía seguía allí, cosa que ya sabía por los ruidos, pero igualmente lo comprobaba. Fue una de esas veces cuando chocó con él.
No sabía de donde había salido ni que hacía justo en ese lugar pero de repente, al volver la cabeza hacia adelante, se encontró con el pecho de un joven a pocos centímetros de su cara. Sin poder remediarlo, impactó contra él cayendo al suelo acto seguido.
- ¡Eh! A ver si miramos por donde vamos, mocoso le gritó mientras el niño se frotaba la cabeza acompañando el movimiento con pequeños Ay. De repente se acordó de la cosa que le perseguía. Se levantó de un salto y agarró de la mano al otro -. ¿Pero qué haces?
- !Aniki! Corre Aniki, viene algo. Me está persiguiendo. Es grande. Bueno, no lo sé. No lo he visto. Pero sí
gruñe y parece grande. O a lo mejor es pequeño. No lo sé. Pero seguro que me persigue. ¿No lo oyes? el chico miraba ansioso al más grande mientras este intentaba asimilar toda la verborrea del pequeño.
- ¿Aniki? fue todo lo que acertó a decir hasta que escuchó el rugido de algo que se acercaba. A partir de eso, lo demás no importaba -. Lo oigo. ¡Corre enano! le gritó, pero el niño ya lo hacía. Le llevaba cinco metros de ventaja que él cubrió rápidamente pasándole en un instante. Siguió corriendo hasta que se dio cuenta de que el niño que había chocado con él no le seguía. Se dio la vuelta y lo vio intentando correr más, pero agotado a ojos vista -. Maldita sea. Y yo que sólo quería dar un paseo por el bosque.
El chico más mayor volvió sobre sus pasos, se agachó junto a él, lo agarro de la cintura y dio un salto de unos cinco metros, que los dejó en una rama ancha de uno de los árboles.
- ¿Cómo-
- la pregunta sorprendida del niño quedó ahogada por una mano firme.
- Cállate o no servirá de nada que te haya salvado susurró el otro.
Por debajo del árbol apareció lo que había estado persiguiendo al niño. Era un oso enorme de color negro. Llegó hasta el pie del árbol en el que estaban y olisqueó el terreno, confuso por la pérdida del olor que seguía. Luego la cólera ensombreció a su poca capacidad de discernir y rugiendo dio un zarpazo al árbol. Los dos chicos se agarraron al tronco para evitar la caída. Luego el oso se fue y al fin pudieron relajarse.
Por seguridad, el mayor dijo que esperaran un rato y luego agarrando de nuevo al otro, descendió con seguridad hasta el suelo.
- Bueno, me voy le dijo después de aterrizar y soltarle -. Que vaya bien.
Durante unos instantes el pequeño no supo que hacer. Casi le parecía ver como una especie de aura alrededor del chico mayor. Estaba bloqueado por la admiración que empezaba a sentir por aquel que le había salvado la vida. Cuando se dio cuenta, este ya desaparecía entre la oscuridad del bosque y la propia de la noche que había caído ya. Rápidamente echó a correr tras él.
- ¡Aniki! ¡Espérame! le gritó y el otro se paró, entre sorprendido y mosqueado por el ímpetu del niño -. Me voy contigo le dijo cuando le alcanzó.
- ¿Cómo?
- Pues eso, que he decidido que me voy contigo. Me has salvado la vida, Aniki. Ahora somos amigos, ¿no?
- Yo no soy aniki de nadie mocoso y el que te haya salvado la vida no quiere decir nada. Me llamo Kage para tu información y NO quiero que me acompañes, lo único que
No me está haciendo ni caso y era verdad.
- Aniki me ha salvaaado, Aniki me ha salvaaado
- cantaba mientras caminaba al lado del otro.
- ¡Qué te digo que me llamo Kage!
- Yo soy Aiolos, Aniki. ¿Me dejarás ir contigo? le preguntó mientras le miraba con ojos de cordero degollado.
- Me arrepentiré de esto, seguro masculló Kage por lo bajini -. Está bien. Puedes venir conmigo. Pero a la mínima que me molestes ya te estás largando. ¿Entendido?
- Sí, Aniki.
- ¡No me llames así!
- Vale, Ani-
digo Kage.
- Eso está mejor.
- Aiolos se va con Aaaniki, Aiolos se va con Aaaniki
- Bah, haz lo que te de la gana.
Y de esa guisa iban los dos mientras salían del bosque. Un niño de unos diez años con el pelo negro largo y enmarañado, un kimono andrajoso y una sonrisa de oreja a oreja que hacía brillar sus ojos negros. Y un chaval de quince con el pelo marrón de punta recogido con una bandana roja, una cicatriz en el ojo izquierdo y unas vendas por todo el brazo izquierdo, además de la muñequera también roja. Sus ojos verdes miraban de hito en hito al niño, que seguía cantando acompañado de los suspiros de resignación del otro.
Después de unos minutos caminando eternos para Aiolos y apenas un pequeño paseo para Kage -, llegaron a las primeras casas de la aldea que funcionaba como capital del distrito. No es que fuera tal, pero hacía las veces de centro neurálgico del poco comercio existente y, por supuesto, de todos los cabronazos aprovechados que rondaban por allí. Kage tenía experiencia con alguno de estos la cicatriz de su ojo era prueba más que suficiente -, pero había aprendido a lidiar con este tipo de problema con dos técnicas: la primera era pasar de todo y no prestar atención a nada que no fuera el suelo que pisaba; la segunda era sólo para cuando no había más remedio y consistía en pegar antes. Haciendo eso le había ido bien durante los últimos tiempos.
Hoy estaba bastante confuso. Estaba claro que ninguna de las dos técnicas le serviría en esa situación. Aiolos no tenía mucha pinta de desaparecer ahora que le había encontrado y no estaba muy seguro de que hacer con él. Viéndolo, estaba claro que no sobreviviría sólo en este distrito. De hecho, Kage se preguntaba como se las había arreglado hasta entonces. Y decidió preguntárselo.
- Enano, ¿de qué distrito eres? No pareces de aquí.
- No, no lo soy, Aniki. Vengo de unos cuantos más abajo, pero el otro día empecé a andar por el bosque y acabé un poco perdido. He estado unos cuantos días vagando por ahí, hasta que me encontré con el oso. Pero al final me alegró de haberme perdido. ¡Así he podido encontrar a Aniki! exclamó mientras se abalanzaba contra Kage, que perdió el equilibrio por el impulso aunque logró no caerse.
- Ya veo, ya Kage se quitó de encima al niño y siguió andando. De repente un ruido proveniente de su espalda le hizo detenerse y volverse -. ¿Eso has sido tú?
-Si. Tengo hambre, Aniki. ¿Tienes algo de comer?
- Así que tú también
- ¿Yo también el qué, Aniki?
- Nada. Vayamos a cenar algo.
- ¡Bien!
No es que encontrar comida fuera muy fácil por esos lares, pero Kage tenía sus métodos y contactos. En especial, una mujer, anciana ya, le daba comida a cambio de que él le ayudase en las cosas que pudiera necesitar. Así que se encaminaron hacía su casa. Cuando llegaron, el joven presentó al desvalido, inocente y hambriento Aiolos a la señora, que apiadándose de él, le dio comida. A Kage se la ofreció, pero a cambio de que le arreglase el techo.
- Maldita mujer. Maldito crío mascullaba mientras reponía las ramas del techo de la choza. Cuando terminó, lleno de resina y magulladuras, se sentó junto a Aiolos en el suelo, frente a la casa.
- Ten, Aniki, te he guardado un poco le ofreció con una sonrisa el niño.
- Ah
, gracias, ena-
, Aiolos dijo mientras cogía el trozo de carne que le tendía. Luego la mujer le dio un poco más, y algo de agua. Mientras masticaba, meditaba sobre su situación y la de Aiolos. En el fondo, comenzaba a habituarse a la presencia del chaval, aunque hacía apenas unas horas que le había conocido.
Las estrellas brillaban en el cielo y Kage las observaba inmerso en sus meditaciones, cuando sintió que algo cálido se apoyaba en su brazo. Cuando miró, vio que era Aiolos, completamente dormido que se había reclinado sobre él. La baba le caía por el lateral de la boca, manchando el brazo de su almohada. El primer instinto de Kage fue apartarlo y protestar, pero al verle la cara de felicidad, muy a su pesar no pudo hacer otra cosa que cogerlo y con cuidado tumbarlo a su lado. El niño gimió en sueños y luego siguió durmiendo en silencio. El joven se tumbó y se quedó mirando las estrellas mientras escuchaba la respiración suave de Aiolos. Al cabo de un rato acabó por dormirse él también.
- Aniki















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Y si, si que se merece el regalo porque al pobre le hicieron (le hicimos mas bien, que tb tu parte de responsabilidad) el higado pate con los atrasos.
Preciosa historia Aio, ya dibujare algo porque me has inspirado mucho con la escena final, y la historia en general que es preciosa, es que chibi-Aiolos es... es... aaaaaaaaaw :33333333333333
Vamos imaginarmelo bailando alrededor de Kage (con esa cara de mala hostia y resignacion x_D) es apotesico xDDDDDDDD
La forma en que has llevado todo es perfecta, no hay tropiezos y los dos son entrañables, ademas de que dan mucho, muchisimo juego por sus personalidades, Aio-chibi feliz de tener un aniki, tan feliz como para pasar desapercibidas las borderias de Kage. Y Kage siendo el pasota que es, dejandose conmover por el enanin x3
Super historia, me has hecho reir y sentir ternura a un mismo tiempo. Va pa mis favs ya mismo :***
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Eleutheria in Thanatos
Nosotros nacimos de la noche:
en ella vivimos, moriremos en ella...
...para nosotros la dignidad insurrecta,
para nosotros el futuro negado,
para nosotros.... nada....
Como te acabo de decir, que cosa mas guapa que te ha salido nene!!!
Me encanta la idea de la historia, porque es supertierno el como te encontraste con Kage y como era tu shini con 10 años. Dios!! si es que apetece comerselo a besos!!!
(y que decir ya de un posible yaoi a lo mori hani cofocfocofcofxDDD)
Me chifla como te ha quedado narrado todo, porque se nota que estabas inspirado. Si es que ya sabes que soy fan de las cosas que escribes, y te lo tomas con calma siempre!!!! T_____T
Lo dicho Aio, que con este fic te has lucido *__*
>3333<
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Estaba el señor Don Gaaatoo~~
T3333T
Ya te lo he dicho, me ha encantado todo! he estado leyendo y sonriendo como un bobo porque las situaciones son apoteósicas xDDDDDDDDDDDDDD
La forma de ser de chibiAiolos y Kage congenian bruuuuutalmente!!!
No me lo merecía T33T. Muchas gracias tíu!!! tú si que eres un nakama joer!! *placaje a lo bestia*
Pa favoritos que va!!!!!!
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~ A buen entendedor... patada en los cojones!! ~
*la violetea
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Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres.
*recibe el placaje y lo sobetea
pd. asias por el faaav!!!!
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Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres.
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